Breviario.

(Léase a manera de soplo)

Pidió un tinto y servilletas, en su bolsillo contaba con un bolígrafo fiel. El tinto: aguado; las ideas: también. ¿Qué podía escribir en una sala de espera?, estaba seguro que nada bueno fue escrito en la sala de espera de un hospital a las cuatro y… media de la mañana, menos con un café de esa calidad,  de esa calaña.

Lo agarró el amanecer despeinado y sin puchos, “pucha que son largas las noches de invierno”, en esa ciudad siempre era invierno, ergo, todas las noches siempre eran largas, pucha. Seguro él que escribió eso, lo escribió fumando. 

¿Qué tanto puede pensar un hombre en tres horas de espera?, seguro es más de lo que yo he pensado, ¿porqué escribir cuando podría estar afuera buscando un cigarrillo?, se dijo a sí mismo y salió del hospital al rojo amanecer, roja también la sangre seca en la camisa.

hace 1 año
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