Breviario.

(Léase a manera de soplo)

Los cuentos eran tan chiquitos que sonrojaban a los sacerdotes II.

Mi hermana y yo dormíamos en un camarote, yo era el monstruo debajo de su cama.

Siempre miraba atrás, esa era su forma de volver.

Vestidas de rojo, bailaban tango. Las lenguas.

Un salmón brinca corriente arriba de tu pómulo a tu ojo.

Entre osos se ha esparcido la moda del saludable abrazo humano.

Cerró los ojos y miró hacia los cuervos.

Entra un gato negro a una tienda de espejos, decide comprar un cuento corto predecible.

Su pecado fue gastar sus nueve vidas corriendo tras su propia cola.

¡Mira, El Futuro!, es ese Presente que ya se volvió Pasado.

Cuando todos salieron del bar, ella se quedó buscando su cadera.

En una conversación con el Minotauro, Teseo pierde la cabeza.

Teseo quería salir del laberinto, no esperaba que al otro lado Ariadna lo espera con un saquito de hilo.

  • 9 Junio 2012
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